jueves, 19 de mayo de 2016

Nuevo destino


Hoy es viernes y antes de ayer recalamos en la bonita ciudad de “La Habana”, en Cuba. La entrada no tiene nada que envidiarle a la de “San Juan de Puerto Rico”, ya que es una increíble imagen, con su castillo a la izquierda y con el larguísimo malecón o paseo marítimo a la derecha, junto a una gran cantidad de edificios históricos que forman dicha ciudad.

El primer día tuve la ocasión de salir a conocer un poco la ciudad y por culpa del asombroso calor que hace, que te obliga a que degustes sus increíbles mojitos y caipiriñas (estas últimas no distando mucho de las que Ismael prepara en la famosa fiesta de “San Roque” en Pando, el que es un barrio de mi pueblo natal Ruiloba), no pude ver mucho, ya que el agua de fuego corrió en caudales con los efectos que provoca en el organismo.

Quiero contar lo orgulloso que me sentí cuando se nos acercó el embajador de España en Cuba, con un gesto humilde, al vernos que estábamos realizando los trabajos de preparación del buque para su estancia en puerto. Él me informó que era  Santanderino, pero entablando conversación de lo bonita que es nuestra tierra, el coronel que lo acompañaba también nos sorprendió diciéndonos que era purriego y que su hijo se casará este verano en mi pueblo, Ruiloba. En ese momento se me pusieron los pelos de punta. Pude ver reflejada en el embajador la misma emoción que yo sentía por estar rodeado de paisanos a tantas millas de distancia de nuestras casas. Fue lo que se conoce por un momento único donde te das cuenta que verdaderamente el mundo es un pañuelo. Sin embargo, continuaré contando las sensaciones que me está dando este país, Cuba.

Nunca había tenido la experiencia de conocer más sistemas de gobierno que el constitucional, pero hoy puedo comparar nuestro sistema con el comunista. No creo que este último carezca de cosas buenas, sin embargo, bajo mi punto de vista, dista mucho de una monarquía parlamentaria.

Es triste ver que, cuando preguntas a las personas cómo esta cuba, miran a una banda y otra para comprobar que no les escucha nadie. Posteriormente, sueltan un largo y distendido conjunto de insultos y juramentos. A mí, personalmente, me disgusta que un hombre con 67 años siga trabajando con el firme convencimiento de que se morirá así, trabajando, por lo que en España serían unos veinte euros al mes. No obstante, lo que realmente me preocupa es que no puedan expresar sus pensamientos y opiniones con total libertad.
Quizás el aspecto más positivo en Cuba y que ha de valorarse es, además de su increíble encanto, la seguridad existente. Hay una cantidad de policías por las calles que hacen que uno pueda caminar tranquilamente sin ningún sobresalto.

Bueno para seguir contando un poco sobre los miembros de la dotación del barco hoy os voy a hablar de la cabo 1 Ana, que es la cabo primera que con Suso, se encarga del pañol junto con el destino de foques.  La cabo Ana es un poco como nuestra madre en el barco, producto de que hay pocas mujeres en el mismo y de que en el pañol todos somos hombres, con los que hay que tener mucha paciencia, especialmente con el que escribe. La cabo Ana, además, tiene muy trotada la marina, hasta el punto de que yo hay veces que le digo que tendría que comandar el barco por lo controlado que le tiene. En definitiva, es inevitable coger cariño a la Cabo Ana.
Me encomiendo a la Santísima Virgen de los Remedios para que nos guíe en estos días

Servicio, Sacrificio y buena proa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario