jueves, 14 de julio de 2016
Resumen final
Resumen final.
Apoyado en el candelero del castillo, cuando nos restan escasas millas para completar este crucero de instrucción, hago un ejercicio de memoria de mi pequeña etapa en la Armada.
Ahora que paso en mi mente todo lo vivido como si pasara las páginas de un libro a gran velocidad, llego a la conclusión de que este viaje no ha sido un viaje como otro cualquiera, sino que ha sido un gran sueño.
Un sueño con muchos episodios buenos y malos atravesados a un largo, paginas impregnadas de mar, velas, olas alzadas en espuma, sangre propia y ajena, decepciones y alegrías. Esto es lo que se viene a llamar una aventura.
Hoy puedo presumir de haber cruzado el océano Atlántico a vela, en el buque más antiguo y con más millas cortadas con su roda del mundo.
En él he visto mundo, he conocido grandes ciudades, otras culturas, muchos estilos de gentes…
En él he podido contemplar la belleza de los cientos de delfines que nos hemos tropezado jugando con nuestra proa.
En él he gozado de alguna ballena, tiburón, peces voladores, peces limón…
En él he visto aves de todo tipo.
En él he visto los amaneceres y atardeceres más bonitos de mi vida.
En él he disfrutado de los cielos más estrellados que uno se puede imaginar.
En él he conocido a grandes personas.
En él he hecho grandes amigos.
En él he aprendido un oficio, el de gaviero.
En él he sentido un orgullo inerrable de ser español.
En él he aprendido a valorar la vida pasada.
Y lo más importante y que aquellos que sepan lo dura que resulta la vida de mar sabrán lo difícil que es esto, he madurado como persona, he reforzado mi personalidad y mis valores. Y aquí es donde debo mucho a muchos, a esos que me han demostrado amistad incondicional y que de tanto apoyo han servido. Un apoyo necesario en algunas ocasiones y, aunque es una verdad irrefutable que la soltería es la mejor prenda que puede adornar a quien escoge la carrera del salitre, también se sufre la distancia de todos los seres queridos.
Hoy también tengo la certeza de que la mar te exige una dureza de corazón y de cabeza enormes, pero siempre te acaba dando esa tranquilidad de espíritu que solo llegas a experimentar cuando estas inmerso en las aguas.
Hoy tengo un sentimiento encontrado. Es evidente que tengo unas ganas enormes de tocar tierra por un periodo superior a cinco días, de poder tener alguna tarde libre, de poder disfrutar un fin de semana sin tener ninguna ocupación, de tomarme una mistela con una tapita de queso, de visitar a la familia y amigos pero, aunque parezca de locos, tengo ganas de empezar el nuevo crucero y de tener nuevas experiencias. Después de todo la mar es nuestro verdadero hogar, el que escogimos para vivir.
Me gustaría dedicar unas palabras de gratitud a la gran mayoría de compañeros que, con su humildad, su compañerismo, su afán de trabajo y su paciencia, han conseguido que este barco realice este LXXXVII crucero de instrucción sin graves percances, lo que es una auténtica hazaña digna de grandes personas. A todos vosotros ¡GRACIAS!
Quiero pedir perdón a tod@s los que haya podido ofender a lo largo de este crucero, ya que en estos cuatro meses es por seguro que he cometido más de un error.
Yo hoy acabo esta aventura orgulloso de mi mismo. Orgulloso de haber seguido con el legado de servicio y sacrificio de tantas generaciones de hombres y mujeres entregados a la mar en nombre de España y de haberlo hecho en la Real Armada Española. Esa que descubrió medio mundo y que llevó nuestra lengua consigo para ser lo que hoy es: un idioma hablado en medio mundo.
Para acabar quiero agradecer a la Santísima Virgen María en las distintas advocaciones de los Remedios, del Carmen, de la Barquera, del Rosario… su protección durante este crucero de instrucción.
Bendita sea tu pureza y que eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza. A ti celestial princesa, dulce sagrada María yo te ofrezco en este día, vida, alma y corazón, mírame con compasión no me mires madre mía.
Hoy más que nunca SERVICIO, SACRIFICIO Y BUENA PROA.
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Hola David, no sabe las alegrías varias que he recibido hoy sabiendo de ti, gracias a Didio sé de este blog y de tu ingreso en la armada. Que estés en mi pueblo y embarcado en el Juan Sebastian Elcano ha sido uno de esos giros de la vida que le dan sentido. Para mi todo ese ambiente es muy familiar y me alegra que hayas encontrado en él tu pasión. Un abrazo. Juan Galindo Parodi
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