jueves, 14 de julio de 2016
Marín a una eslora
Marín a una eslora.
A escasos dos días de llegar a tierra española, la actividad en el barco sigue como de costumbre: los trabajos avanzan y el buque se encuentra de buen ver, lo que se agradece enormemente después del trabajo que conlleva su mantenimiento.
El pasado sábado la brigada de maniobra realizó una comida en cubierta donde se aprovechó para despedir a los dos oficiales de maniobra que, por desgracia, ya que son los mejores oficiales del barco, cambian de destino. La brigada tuvo un detalle con ellos, además de con la gente comisionada que ha venido a currar “mano a mano” con nosotros en esta navegación. Yo, a título personal, quiero agradecer a todos su trabajo en el barco y de una manera especial a Don Carlos Santa María, que es el alférez de navío que ha ejercido de oficial de maniobra. Este es de los pocos oficiales que conserva los “cojones” (perdón por la expresión) bien puestos, como los tenían aquellos como blas de lezo, Cristóbal colon, Elcano e infinitos marinos españoles. Pido a la santísima virgen del Carmen que lo guarde noble, valiente, sagaz y justo por muchos años.
Antes de acabar esta redacción os voy a contar quienes son mis compañeros de vigilancia. La 1° vigilancia la componen:
Sebas: ya os he hablado de lo fenómeno que es.
Sergio: este es mi paisano del que ya os he hablado
Parrales: este es un crack con el que hemos aprendido mucho y con el que hemos reído más aún. Admiro su humildad y su comprensión hacia todos los pelones.
Bismark: este es un jabato de 1,86 más o menos, con un alma y carácter de niño. Esto hace que sea muy difícil “sacarlo de sus casillas”. Con Bismark pasamos ratos muy muy buenos
Alejandro: es sevillano y un tío fenómeno, tiene un carácter bonancible y es muy paciente. Al principio da la sensación de ser una persona muy reservada, pero con confianza demuestra ser mucho más abierto y sociable.
Jesús: Jesusito, como yo lo llamo, es una de las personas que más aprecio del barco, quizás sea con quién más vacilo del barco y con quién más risas me hecho, ya que como buen andaluz resulta muy gracioso. Además, es un chaval muy noble y con un gran corazón. Espero que siga así de buena gente.
Estos son todos los que hacen, con su buen carácter, que este crucero se me haya pasado volando. Siempre me acordaré de ellos y de los buenos momentos que hemos pasado.
Para acabar me encomiendo a la Santísima Virgen de los Remedios para que nos guíe en estos días que restan a España.
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