Primer destino Santa Cruz de Tenerife.
Después de unos días de navegación estamos ya atracados al muelle del puerto
de Santa Cruz de Tenerife. La víspera de llegar a puerto fue un día de jornada intensiva,
donde todo el mundo tuvo que arrimar el hombro. Me gustó ver a los guardiamarinas
ayudarnos a limpiar metales y echando una mano en el aferrado de velas. Nunca podrán
saber el trabajo de un marinero, pero al menos les servirá para darse cuenta que hay
marinos que dan todo lo que tienen por una causa, como es el servicio a España.
Antes de acabar el día intensivo, la banda de música nos brindó un concierto
que, al menos al que escribe, le alegró el corazón. Me sirvió para percatarme que la
música es una verdadera medicina. En mi caso no estaba triste, dado que sería imposible
en este barco. No obstante, sí estaba cansado de un día intenso. La conclusión que saqué
de ello fue que, mientras pueda, asistiré de nuevo a todos los conciertos.
Hablando de conciertos, nosotros de vez en cuando nos montamos los nuestros
propios en el pañol con el pitu montañés, la flauta y las castañuelas. La verdad que lo
pasamos muy bien. Agradezco a Ramón Bueno, gran persona y un gran músico, que me
enseñara a tocar ese bonito instrumento, el pitu montañés. También tengo en el recuerdo
a la asociación de trajes regionales de Trasierra, con quienes tan buenos ratos pasé
tocando. Espero que sigan tan unidos y alegres como siempre.
La mañana del día 11 entramos al puerto de Santa Cruz, recibiéndonos con trajes
de época y disparando salvas de honor. Fue muy bonita la entrada y me resultó
sorprendente el paisaje de esta isla que, sin duda alguna, es preciosa
Durante estos días de estancia en la isla lo estamos pasando muy bien, pues
hemos podido ver parte de la ciudad.
El sábado nos escapamos a ver el amanecer desde el Teide y nos gustó mucho.
Tuvimos la suerte de que hubiese nubes bajas, lo que producía una estampa única a la
que, al parecer, se llama mar de nubes. Otro día lo hemos pasado en un “aguapark”,
donde disfrutamos como niños. Asimismo, hemos disfrutado de una excursión
organizada por el barco: la visita a la laguna, la visita al parque natural del Teide…
Para resumir, la estancia en Tenerife ha sido muy buena. Hemos disfrutado como
niños y aunque no hemos descansado mucho, si hemos cargado las pilas.
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