Nuestros primeros días de mar
Habiendo perdido ya tierra de la vista, seguimos disfrutando de este bonito barco, estos días de navegación están resultando muy curiosos para un hombre como yo al que el cualquier mínimo detalle le deja anonadado. Durante estos días hemos navegado con los cangrejos, foques y mas adelante con toda la cruz exceptuando el juanete que solo fue dado para practicar.
Como todos sabéis están a bordo los guardiamarinas y de vez en cuando tenemos contacto con ellos. En general parecen gente humilde y trabajadores, y de beras que se agradece saber que el futuro rumbo de la armada y de la infantería de marina recaerá sobre estos jóvenes.
Me alegra saber que llevamos entre esos guardiamarinas a un hijo del subteniente Pinto y que fuera profesor de algunos compañeros de escuela, si el chaval es igual de buena gente que el padre a buen seguro nos llevaremos bien.
También esta embarcado un sobrino del que fuera nuestro director en la escuela, don Fernando poole Quintana, y aunque con este no tuvimos mucho trato debía ser buena gente ya que cuando de un mando no se escuchan quejas es porque es buena persona.
Hay guardiamarinas a los que ves y te cargan de ilusión , el otro día mismo vi a un joven caballero ( El canario)subir por primera vez a la verga del velacho, que ya esta a cierta altura y tenia una cara de ilusión como la que un niño pone el día de reyes, sus ojos mostraban el orgullo de estar cumpliendo un sueño, esto a mi me gusta verlo porque en cierta medida me siento reflejado en él.
Como veis aquí no se para, el horario de trabajo son a 4 guardias de mar,y cada guardia son 4 horas. Ej : si entro de guardia de 8 a 12 no vuelvo a entras hasta las 00.
Aparte de la guardia entre semana hay trabajos de 8 a 12 y de 16 a 18 es decir que puede ser que salgas de una guardia de 4 a 8 y te tengas que poner a trabajar.
Un horario intenso pero al que el cuerpo se acostumbra sin problema alguno.
Como anécdota cuento que la primera noche fue la noche de los mareos, para quien no ha navegado nunca los primeros dias en la mar son un autentico calvario, es por eso que el barco era un desfilar de gente que se acercaban a la borda a dar de comer a los peces, sin duda esa noche se pusieron las botas, y al igual que la muerte, la mar trata a todos con la misma vara de medir, es decir vomitaban desde marineros a guardias marinas. Yo gracias a Dios no me mareo pero puedo entre comillas llegar a entender lo mal que se pasa.
El barco sigue dando momentos únicos, como cuando es el ocaso y tanto la guardia entrante como la saliente forman en el alcázar y cantan la oración al ocaso. Es un momento único, en medio de la nada un grupo de militares entonando con el mas absoluto respeto una oración.
Para ir acabando me encomiendo a la santísima virgen del Carmen reina y madre de todos los marinos para que me proteja en estos días venideros..
Servicio Sacrificio y buena proa
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