Después de la salida de Cádiz hemos tenido unos días muy variopintos. Esos días que se hacen interminables o que pasan volando, esos en los cuales trabajas durante 22 horas y no recuerdas ni quien eres, ni que hora es ni donde estas metido.
Maniobras generales, enseñanza a los guardiamarinas, aferrado de velas, limpiezas de cubiertas y un sin fin de trabajos ha realizar que se hace en este gran buque.
Los días pasan rápido, a las personas que aprecias hay días que ni las ves porque no coincides con ellas por guardias o por las cenas a distintas horas.
Compañeros que no lo pasan bien, compañeros que sufren heridas y mis piernas y manos que sufren cada vez que subo a los palos.
Que estos días hayan sido de iniciación, de enseñanza y de preparación para lo que nos espera al cruzar el Atlántico, los que ya han hecho varias veces el crucero dicen que la mar esta mas calmada al cruzar el Océano, que la vida en el barco es mas divertida y se hace inolvidable.
Hay días que si que he sufrido, incluso cuando subimos a aferrar velas con los guardiasmarinas y tardamos 2 horas en hacerlo... Uno de ellos comentó que no es nada bonito aferrar una vela, excepto que es agradable el después, que son las vistas. Me quedé con las ganas de decirle que se acordara de ese momento para cuando salga de oficial sepa el trabajo que realiza un MARINERO, que realmente se juega la vida todos los días que sube a los palos.
La llegada a Santa Cruz increíble, teniendo delfines por la proa navegando con nosotros!
Os dejo unas fotos aferrando las velas.
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