martes, 6 de septiembre de 2016

Lisboa, un vecino desconocido

Lisboa, un vecino desconocido.

Cuando son las 14:00 del día 27 de agosto de 2016, sentado en el castillo de este emblemático buque escuela habiendo finalizado la maniobra general, veo Lisboa por la popa con la certeza de que algún día volveré y lo haré por dos motivos: por su belleza y por las amistades que viven aquí.
Lisboa, un vecino desconocido para muchos españoles (palabras de mi amigo villar), es una ciudad muy bonita, con mucha historia y con una gente que, en su mayoría, es  muy agradable. Estos días he podido disfrutar de la ciudad junto a mis compañeros de barco y junto a mi amigo y compañero de la Cruz Roja, José Manuel Villar. A este agradezco enormemente su atención y el increíble día que pasamos de ruta motera conociendo Lisboa, sus alrededores y sus fondos con buceada incluida. Gracias y volveré.

En estos días he podido observar que en la vida del Portugués hay tintes españoles, más de los que un español tiene de Portugal. Las razones no las sé pero me gusta ver que no solo somos dos patrias unidas por frontera, sino que son muchas más las cosas que nos unen.
Hoy envidio sanamente a mi primo Víctor que vendrá de erasmus a esta bonita ciudad. Estoy seguro que disfrutará de la ciudad y aprenderá muchas cosas. Además, podrá ver más de un partido del Benfica.

Me gustaría agradecer que hoy, en la salida de Lisboa, me mandaran subir al palo a grabar la salida. Fue increíble estar subido en la gavia y pasar el puente de Lisboa por debajo. Unas vistas increíbles.

Dicho lo cual de esta ciudad, resumo mi estancia aquí recomendando su visita. Junto a Sintra, otra maravilla de la que solo pudimos disfrutar una mañana, pero que bien merece una semana para conocer sus palacios castillos y jardines.

Rolando ya con fuerza los vientos alisios, este barco empieza a cortar millas con su roda a la vez que sigue dando experiencias únicas. Por la proa nos quedan siete días de navegación hasta Las Palmas de Gran Canarias y, si todo va como está previsto (difícil cuando todo fluye al capricho del viento), navegaremos con el siguiente aparejo: contrafoque, foque, petifoque, trinquete cruz, velacho bajo, velacho alto, juanete, cangrejos y cangreja. Parece que vamos a correr estos días.

En el castillo del Juan Sebastián de Elcano, con la espalda apoyada en los refuerzos del rolete, me encomiendo a la santísima virgen del Carmen para que nos guíe en esta travesía.
Servicio Sacrificio y buena proa.

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