sábado, 12 de diciembre de 2015

Primeras experiencias

Escrito por: David González Caviedes

Hoy comienza una nueva etapa para nosotros, empezamos en el que va a ser nuestro destino durante tres años, comenzamos este desafío con ilusión en la misma medida que con respeto, sabiendo que nuestro futuro quedará grabado con fuego en nuestros corazones.

Hoy es el día, pero antes de contar la experiencia de la primera semana hacer un recuerdo a la que ha sido nuestra escuela durante cinco meses.
Llevamos muy marcados los recuerdos de esa escuela junto con toda su dotación y es justo mostrar nuestro agradecimiento a todas las personas que nos han formado en la escuela tanto profesional como humanamente. Aquí nuestro agradecimiento y reconocimiento a los maestros de la escuela, al resto de alumnos y de una manera especial a nuestros mandos de brigada a los cuales debemos mucho ya que han sido nuestros padres castrenses durante 5 meses. Siempre tendremos en el recuerdo a Don Jesús, Don Gerardo, Don Salvador y Don Jose Carlos.


Hecha ya justicia os vamos a hablar de la primera semana en el Juan Sebastián de Elcano, el miércoles 9-12-15 nos incorporamos al destino, fuimos diecinueve nuevos marineros todos compañeros de la escuela. Quedamos en la puerta del arsenal y entramos en manada, creo que el resto de compañeros vivió la misma emoción que vivimos nosotros cuando vimos el barco al fondo del muelle de la carraca "que pasada", pero hubo un momento que a nosotros nos quedó marcado y fue un sentimiento raro cuando subimos por el portalón de el barco, emoción, fuerza, no lo sabemos pero algo y algo que recordaremos siempre.

El primer día no fue más que papeleo y alguna recomendación que otra junto con la presentación del  segundo comandante, pero nos valió para darnos cuenta que el barco tiene buen rollo y que el 90% de la dotación esta enamorada del barco. La primera noche Sergio y el que escribe dormimos en el barco y nos dio buena sensación, pensábamos que sería peor la habitabilidad.


El segundo día se nos presentó el contramaestre de cargo, Don Germán y la sensación que nos ha dado es que es buen mando, hombre abierto pero a su vez exigente en el trabajo y eso gusta, esperemos que el día que tengamos que abandonar este bonito bergantín-goleta esté satisfecho con el trabajo que hayamos realizado.
A lo largo del segundo día conocimos a nuestros compañeros y mandos más cercanos, ya que Don Germán nos separó en distintos grupos de trabajo, la razón es que el barco se divide por palos y cada palo tiene personal asignado.


El tercer día fue un gran día ya que tuvimos el primer contacto con los palos, nos acompañaron gente experimentada y fuimos subiendo hasta la cofa, alguno se animó a subir hasta arriba del palo.
Aquí hay que decir que a todos nos temblaban las piernas como a niños pero que nadie se quedó abajo sino que los diecinueve le echamos valor y subimos. La verdad es que nos queda subir mucho para quitar el respeto que da estar a casi 50 metros de altura, pero que todos más tarde o más temprano acabaremos trabajando en los palos sin problema.

Agradecemos a nuestros compañeros la ayuda brindada en la subida y el trato que están teniendo con nosotros, se nota que hay buena gente en este barco.

Para finalizar os contamos que la semana que viene salimos cuatro días a navegar y que vamos a estar muy atareados, la navegación consiste en hacer pruebas de mar y en adiestrarnos para que poco a poco cojamos soltura.

El viernes intentaremos contaros la experiencia.

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